La luz sube, el aguacate baja… y así la economía mexicana intenta mantener el equilibrio
En plena recta final del año, los bolsillos de las y los mexicanos reciben noticias encontradas: mientras encender la luz será cada vez más caro, preparar un buen guacamole podría costar un poquito menos. Así lo reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al presentar los resultados de la primera quincena de noviembre de 2025.
La inflación anual se colocó en 3.61 %, una cifra moderada si se compara con lo registrado el año pasado. El Índice Nacional de Precios al Consumidor ascendió a 142.470 puntos, lo que representó un aumento quincenal de 0.47 %.
Aunque el panorama general luce más estable, los componentes de la inflación cuentan historias distintas. El índice subyacente —ese que evita productos volátiles— avanzó apenas 0.04 %, impulsado por un incremento de 0.25 % en servicios, mientras que las mercancías dieron un pequeño respiro con una caída de 0.19 %.
El verdadero movimiento vino del lado no subyacente, que trepó 1.93 % quincenal. ¿La razón? El fin del subsidio a las tarifas eléctricas de verano en 11 ciudades del país, lo que provocó un salto de 2.92 % en energéticos y tarifas administradas. A esto se sumó el tradicional comportamiento caprichoso de frutas y verduras, que subieron 1.34 %, aunque algunos productos —como el aguacate— ayudaron a compensar el golpe.
Entre los bienes y servicios que más empujaron la inflación estuvieron la electricidad, el transporte colectivo, alimentos preparados en fondas y loncherías, además de ciertos servicios profesionales. Del otro lado del tablero, bebidas como el vino de mesa, el tequila y el ron se abarataron, algo que quizá más de uno agradezca.
En el Índice de Precios de la Canasta de Consumo Mínimo —que evalúa 170 artículos esenciales— también hubo movimiento: subió 0.71 % en la quincena y 3.69 % a tasa anual, niveles menores a los de 2024.
Estas cifras llegan en un contexto donde México cerró 2024 con una inflación de 4.21 %, el mejor resultado en cuatro años, después de periodos marcados por presiones globales, energéticas y alimentarias.
Así que, por ahora, el panorama es mixto: luces más caras, frutas volátiles y alcohol más accesible. Todo un menú económico para cerrar el año.





